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Ficha Badator

Titular: Archivo de la Casa de Zavala | Fondo: Archivo de la Casa de Zavala. Sección de Correspondencia


Nivel descriptivo: Unidad Documental
Fecha Descripción Visor
1840.02.29 Al Ministro de la Gobernacion de la Peninsula.
Corregimiento Político de Guipuzcoa.
Cumpliendo con la Real Orden que se sirbe V.E. comunicarme con fecha de 1º de este mes, para que oyendo á la Diputacion de esta Probincia y al Ayuntamiento de San Sebastian sobre la esposicion que ha elebado la primera á S.M. la Reyna Gobernadora con fecha de 16 de Enero ultimo, y me remite V.E., en la qual se espresa la oposicion que presenta el Ayuntamiento á obedecer y someterse á los mandatos superiores, creo de mi deber transmitir en primer lugar lo que ha espuesto la Diputacion de la Probincia, y tambien el Ayuntamiento de San Sebastian, á consecuencia de los oficios respectibos que he pasado á ambos; y en segundo, para poder corresponder á la alta y escesiba confianza que se sirbe S.M. hacer en mi, afin de que ynforme, con debolucion de la esposicion de la Probincia, quanto estime oportuno no puedo menos de esponer á V.E. lo siguiente.
El Ayuntamiento de San Sebastian se mostro desde luego en pugna con su Probincia, oponiendose al cumplimiento de la Ley de las Cortes de 25 de Octubre, y señaladamente al Real Decreto de 16 de Nobiembre del año ultimo, espedido para la debida execucion de aquella. El apoyo de su oposicion é inobediencia, quiso fijarlos en la falta de la Unidad Constitucional que supuso con estraña y mui reparable arbitrariedad, al articulo 6º del mencionado Real Decreto, en el que se determina la renobacion de los Ayuntamientos de estas Probincias segun su fuero y costumbre antiguos. Prescindio para esta interpretacion del sentido literal genuino y bien marcado, del 1º articulo de la citada lei del 25 de Octubre que dice, se confirman los fueros de las Probincias Vascongadas y Nabarra, es decir sin escepcion. En virtud del articulo 1º de la ley citada, y a su execucion dispuesta por la mencionada Real Orden de 16 de Nobiembre entrasen, las Probincias y fueron repuestas en el goce completo de todos sus fueros. Y lo que no juzgó deberlo hacer el G. de S.M. que se atubo al exacto y puro cumplimiento de la 1ª parte de la lei, afin de verificar la 2ª, la del articulo 2º, aseguran se prebiene en ella para el tiempo y circunstancias esplicadas, quiso hacerlo desde luego el Ayuntamiento oponiendose de esta manera á la obediencia y sumision de la soberana voluntad, sobrogandose para ello al G. de S.M. la facultad de una declaracion tan sorprendente como la de la falta de Unidad constitucional. De aqui tambien por consecuencia imediata su dislocacion del orden natural de la Probincia á que pertenece, y del gobierno economico politico de ella.
Los Cuerpos Colegisladores en su basta y sabia prebision vieron en la clasificacion de estos dos articulos de la ley, una medida de profunda y atinada politica, pues que llenaban con el 1º, lo mas pronto posible, los votos y anelo bien pronunciados de la poblacion y de su fuerza armada para la buelta al estado que precedio á sus desastres, aquel por el que habian aspirado, y aun guerreado alucinados por las esperanzas que no se descuidaba ofrecerles el Pretendiente, el del restablecimiento de sus fueros, en medio de otros artificios y engaños que todos, sin embargo la esperiencia y practica misma de las ylusiones las hacia al cabo desbanecer.
Hera pues esta la primera necesidad, examinada entre las medidas políticas las mas atinadas, para afianzar la paz en estos paises, cuyos habitantes habian hecho el generoso y grande desprendimiento de las armas, abandonando tambien la causa de Dn. Carlos, por la paz y el goce del bien estar de sus antiguos buenos usos y costumbres, goce que con tanta mas ansia recordaban, quanto mayores heran sus padecimientos, y los desengaños que hiban palpando; y esto aun en medio de la zozobra é inquietudes de las negociaciones ultimas, en que el Caudillo victorioso y pacificador no se resolbio decididamente y como pronta medida de pacificacion, á la confirmacion de sus fueros, sin someterla á las Cortes y al Trono de S.M., aunque si á empeñar toda su mediacion y palabra para conseguirlo.
El Ayuntamiento de San Sebastian ha querido aun prescindir y desentenderse de los grandiosos y elebados fines que lleba en si la primera parte de la ley de 25 de Octubre. Y parece tambien para fundar su proceder, tomarse la facultad de dictar el sentido, y consecuencias del memorable combenio de los Campos de Vergara, con respecto á las Probincias Vascongadas, en las interpretaciones gratuitas y arbitrarias que hace en los hechos que supone incontestables con las denominaciones de 1º, 2º, 3º y en lo demas del relato de su ynforme.
Si el Ayuntamiento, ó qualquiera otro de los Pueblos que componen todos la Probincia de Guipuzcoa, tubiesen esta facultad de dictar por si, las variaciones y modificaciones que les pareciesen en el fuero de Guipuzcoa confirmados por el citado articulo 1º de la Ley de 25 de Octubre y de hacer para ello las amplias y arbitrarias esplicaciones de la Unidad Constitucional, no podia menos de desmoronarse por partes y desde luego el edificio respetable de las antiguas instituciones forales de la Probincia y dejaria de existir el obgeto altamente politico que encierra la primera parte de la ley, asi como el del examen detenido y reflexibo de la de la 2ª. Si el primero, el Ayuntamiento de San Sebastian, ha crehido prebalerse para atascarla, del perjuicio que pueda irrogarse á los derechos de Ciudadanos, adquiridos por las leyes recientes, otro, ó el mismo podria citar otras diferencias que establecen las mismas leyes respecto á las ynstituciones, y al gobierno economico administratibo de las Probincias. Y desde luego se entraria ademas á un desquicio, no solo de los fueros confirmados, sino tambien del orden y gradacion de Autoridades encargadas respectibamente para la delicada obra de las modificaciones, y para la conciliacion del ynteres de estas Probincias con el de la Nacion y la Constitucion de la Monarquia. Con esta ocasion y de paso debo obserbar tambien el anexo nada exacto del parrafo 8º del ynforme del Ayuntamiento, pues que la Probincia para la combocacion á sus Juntas Generales ultimas y admision de los Procuradores que debian componerla prescindio de los pribilegios y distinciones personales que supone el Ayuntamiento haberlos tomado en consideracion, habiendo llamado á su reunion á todos los Ayuntamientos de Villas y Lugares, asi constitucionales como forales; reciviendo en su seno á los que habian entrado en aquellos por los nuebos derechos adquiridos como por los antiguos de fuero y costumbre.
Con este motibo dio la Probincia una prueba del espiritu de paz y de reconciliacion que dominaba en ella, admitiendo tambien para sus Juntas aun á los representantes de Ayuntamientos Carlistas, y á Yndibiduos que habian pertenecido á aquel bando. Y su resultado fue grande y mui noble, el de la union la mas armoniosa, y el olbido de animosidades y enconos nacidos de la guerra tan encarnizada, y junta la Probincia alrededor de los benerandos fueros, y bajo la ejida y sancion del Trono Constitucional de su Reyna Ysabel 2ª.
Solo San Sebastian desgraciadamente fue la disidente y aun insumisa para un acto de su Probincia tan acorde y consiguiente al grandioso y memorable de los Campos de Vergara.
Y es de advertir á mas que el Ayuntamiento ni hizo presente á ninguna de las Autoridades superiores, sus ydeas y observaciones respecto á los nuebos derechos politicos adquiridos por la constitucion, para que pudiesen ser atendidos á tiempo; y prefirio sin duda ponerse en pugna desde que vio aprobados los fueros en su totalidad por el decreto de 25 de Octubre y Real Orden de 16 de Nobiembre.
Por todo los espuesto se ve en la conducta del Ayuntamiento que no ha tenido fundamento ni razones por las que pueda disculparse de las faltas y herrores cometidos y menos de la ynobediencia á las Autoridades superiores. Y su desquicio de la Hermandad, de Guipuzcoa consiguiente á ello, toca en desorden, y tiende aun á la anarquia de la Probincia. Todas las razones que espone en su ynforme estriban y ruedan en su primera pretension de querer entrar desde luego en las modificaciones del fuero, que tan sabiamente estan encargadas como hemos dicho á la execucion del articulo 2º de la ley por el G. de S.M. Por lo mismo no se encuentran tampoco causales para que se haya negado al llamamiento de la Probincia y embio de sus Procuradores representantes á las Juntas Generales ultimas que ha celebrado esta en la Villa de Deba. Esta negatiba é ynobediencia dio á entender desde luego su rompimiento y choque con su Probincia con escandalo del pays quando todo el se gozaba en la paz y union mas completa. Hasta este momento ni despues no pudo tampoco fundar su resentimiento en que la Probincia se desentendiese de sus yntereses de comercio que supone perjudicados con los del regimen foral. Hubo al contrario gestiones é insinuaciones varias á los yndibiduos que componian el Ayuntamiento y Comercio de San Sebastian afin de tomar los medios de conciliar ambos, y aun por parte del Diputado del Partido de aquella Ciudad se hicieron tambien proposiciones con este obgeto á la Diputacion extraordinaria preparatoria de las Juntas Generales, á las que dio su abenencia esta, y mostro las buenas disposiciones que la animaban para una conciliacion de esta naturaleza. Pero no basto todo esto para la reconciliacion que hera de desear. En prueba sin duda de que la causa principal de esta conducta del Ayuntamiento no hera la del perjuicio que pudiese sobrebenir á su Comercio del restablecimiento del regimen foral, como se habia dicho anteriormente.
Aqui debemos tambien obserbar con esta ocasion, que seria ynjusto comprender á la generalidad del Vecindario y Comercio de San Sebastian en la resistencia del Ayuntamiento á los mandatos superiores. Al ver que este se negaba á la union con su Probincia y al embio de sus Procuradores á las Juntas Generales acudieron á ellas hasta sesenta y tantos Vecinos Comerciantes y Mercaderes, manifestando con sus firmas sus sentimientos patrioticos para con la Probincia y lo mui distantes que estaban de aprobar en esta ocasion la conducta del Ayuntamiento. Consecuencia tambien de que la voz de la Ciudad la llebaban, como es publico 20 ó 24 personas, y no mas, como tambien de que los yntereses de mucha parte de la yndustria mercantil de San Sebastian no estan en la pugna que se ha querido decir con el regimen foral.
No deja de repetirse alli, que el trafico ó comercio de tiendas que es el mas comun, el mas distribuido en la Ciudad, y acaso por lo mismo el mas util se halla bien, y prospera con las franquicias, y libertades del fuero; y que las Aduanas (es decir y se supone en el estado actual de aranceles) sirben en gran parte para el contrabando.
En vista de lo que ba relacionado, y que he crehido de mi obligacion esponer á V.E. y tambien el que la dislocacion del Ayuntamiento de San Sebastian del Cuerpo de su Probincia se aumenta cada vez mas, notandose aun en estos ultimos dias la separacion de este, de varios ramos de administracion publica de la Probincia, el G. de S.M. resolberá lo que crea mas justo y acertado.
Dios guarde á V.E. muchos años. Tolosa 29 e Febrero de 1840.
Excmo Sr.
(Firmado:)
Sección Manuel José de Zavala, Corregidor Político de la provincia de Guipúzcoa
Sub Sección Ministro de la Gobernación de la Península
Signatura 87.1
InventarioFuente La sección facticia correspondencia ha sido transcrita. Para no perder el dato, el remitente figura como nombre de seccion y el destinatario como nombre de subsección.
Número legajo 12
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